Una vida resuelta


A Mathilda le sonreía la vida. Este era el momento en el que al levantarse olía su aliento y hasta aquello le parecía sublime. Desde asear su cuerpo con sutileza hasta saludar a su padre que no quería. Porque quería levantarse con el pie derecho cada día e ignorar el flagelo del frío por las madrugadas. Colocarse dos calcetines la hacían sentir que obedecía a aquella madre que algún día quiso tener. Con abrigo y bufanda; protegida e inmóvil salía. Desde la última cuadra hasta llegar al bus caminaba por sobre cualquier cosa a excepción del pavimento, le era divertido caminar rapidito y por encima del pasto o interrumpiendo entradas de casas.

Dentro del bus percibía miradas y palabras ociosas, lo que la hacía rechazar en ese instante a las personas. Desde la ventanilla apreciaba las malogradas calles de la ciudad y sus detalles. Superflua ciudad en momentos de compañía, allí deseaba encender un cigarrillo y hacer fluir la conversación, atendiendo y escuchando problemas ajenos. Narraciones falsas o exageradas la aguardaban, ahí junto al resto de los oyentes del autobús.

Mathilda casi nunca viajaba sola, le parecía suficiente presencia la de sus compañeros en el trabajo, por lo que aspiraba a estar tranquila de vuelta a casa, sin loros parlantes al lado. Pues a ellos no les era suficiente, querían sumergirla un resto más en sus líos.

Al entrar a su trabajo volvía a lo que todos los días la agobiaba, el lugar. Aunque pasara un año sin trabajar y volviera repentinamente al mismo galpón, las amarguras que tan arraigadas llevaba consigo se le repetían y le parecía que en cualquier pared se dibujaban flashes de aquello. Pero tenía intenciones de que eso no la abrumara.

La joven hacía de su vida un cuento, con el mismo mediocre final todos los días. Sin embargo se hallaba en paz y con eso bastaba.

Ya no sufría por la madre que nunca tuvo ni por el padre que le dejó de demostrar cuanto, si es que, la quería. Vivían juntos y no se tomaban en cuenta. Mathilda trabajaba y la vida le sonreía. Nunca tuvo amiga alguna ni novio que le regalara flores. Jamás envidió a nadie, pero deseaba haber nacido en otro lugar. Ahora que no se alimentaba estimaba de manera sutil su anatomía, cuando era niña despreciaba al espejo que le mostrara su abultado cuerpo.

Trabajaba haciendo ramos de calas. Aunque las apreciara muertas e iluminadas por luz artificial, amaba cada día más sus pliegues y su cáliz con tinte celestial que alumbraban sus ojos de niña encantada, recibiendo la vasija de dulzura que esas flores le otorgaban involuntariamente. Pues así se hallaba Mathilda en cada ocaso, embobada por pistilos amarillos que le enseñaban el sueño encausado por las blancas calas. Imaginando el día en que fuera escoltada por alguna de ellas, caminando al altar.



18 veces he caído en el mismo error:

Herny dijo...

Querida Mathilda, he tomado tu nombre prestado. Gracias.

Carolina dijo...

que simple la vida de matilde
besos
espero que visites mi blog

Anónimo dijo...

Extráñamente mi nombre no es lo único que tomaste prestado... Las coincidencias sorprendentemente son bastantes. Incluso, por la habitación veo volar una mariposa, una de las tantas que sentí en mi estómago al leer esto, esa que logró salir por mi boca.

Que tarde más rara...
Cariños Sr. Herny.

Mathilda.

Herny dijo...

; )

Mili dijo...

ahaha
Segunda vez que me pasa... apreto algo y c borra lo q habia escrito

pq?
pq?
pq?!
ah??!!!


Hola Señorito Herny, de las cavernas 2.0

Tranquila vida de Mathilda

Dos pares de calcetines, quinientas poleras, un millon de chalecos, parka, bufanda y guantes para pasar las mañanas de Junio.

Compartamos el frio...io te regalo porque tengo mucho.

Cuidate de tu wuatita, no tomes y prueba no comer xD!

Una caserola de sabiduría dijo...

los hombres... una ciencia exacta o un error de la naturaleza!
que da!! son todos iguales al momento de meterlos en la cama

http://www.losconsejosdecaco.blogspot.com/

DanielitA dijo...

la vida coon una simpleza
me gusto muxo
saludos !
besos

Jaime Bakulic dijo...

Qué relato más hermoso señor...

me dejaste con lagrimitas, en serio...

mucho tiempo sin leer ago tan bello. Porque es bello!

Su contenido es preciso, bien acotado...

...pero estéticamente... riquísimo, riquísimo!

un verdadero placer...

^^

visssssssssstor! dijo...

hernáaaaaaaaaaan! cabeza de rábano pre-cocido! le dije al pablo y a juan! xD pero juan no puede el viernes, y verá si el sábado, y pablo pal viernes dijo ke si, pero la gracia esk estemos todos =/

en al tarde leeré lo que escribiste, porke me debo ir a ala pega! cuidate adiooooooooooooooooooos!

Isidora Cousiño dijo...

Mathilda me recuerda un pedazo de mí, que fue. Pero que sigue como fantasma, para que no olvide. No para maltratarme, sino para llevarme adelante.

Cariños, Henry.

... Nacho!.... dijo...

ooohh!

blog!

esta buenisimo.. me diverti leyendo la historia de matilda...

te vas a mis Friendly links...

tu blog se parece al mio
jajajaja
xD

valiente valentina dijo...

y porque mathilda?...
por algo... yo creo que debe ser.



Besos, chico del scanner

Alejandra Dening dijo...

¡Qué buenas tus voladuras Henry!

No coincido con los coments anteriores.
Esta vida no la percibo simple.
Todo lo contrario.

Simple es odiar al padre, al jefe, a la madre que no fue.
Eso es lo simple.

Complejo es no hacerlo.
Complejo es lograr resolver una vida.

Yo aún no lo he logrado.
Creo que nunca lo lograré.
(Pero me gusta la poesía que nace de tantos intentos infortuitos.)

EzLoKhAi dijo...

Embobada por pistilos amarillos ...

Bellas letras!

Remotamente real!!! jeje

Saludos.

Cococita dijo...

Hola.
Bello relato de la particular y sutil vida de Mathilda.
Fascinante.
Gracias por tu visita el sitio de Luis en donde, de vez en cuando, plasmo algùn poema.
Un abrazo.

porquetenemosunextrañoamor dijo...

Leí muy a la rápida tu voladura
es que tengo que hacer un trabajo
=/

Sonrríe!
no es bueno andar amargado y enojado por la vida :)

cuidate mucho
:*

Javii

Karina dijo...

Que le pasa al herny???

no se...

Que es lo que quiere?

Trabajar!

jajajjaja

Amaranta dijo...

me gusto eso de "fluir la conversacion"... al fin y al cabo, es lo mejor.
magica historia, creeme q hay mil Mathildas dando vueltas...

me subes el animo c/tus post, lejos un wen amigo de blog
saludillos a ti, y grax x la bienvenida