El Poder de las Reminiscencias.

¿Por qué será que con la canción o el himno de la alegría no me pongo ni feliz ni contento, sino que al contrario me acuerdo del día del funeral de mi Tata y me melancolizo? Ese himno está lleno de acordes que parecieran homenajear a alguien, o darle esperanzas a un ser que siente que todo está perdido, algo así como “Hey Jude”.

Esas ondas sonoras transmiten más que perfecta armonía, Más que un dulce sube y baja de Inspiración del maestro Beethoven, Más que cualquier letrilla de un cebollento cantante pop…Es que lo que transmite es más complejo, y será por eso a lo mejor que yo llego a confundirla con el sentimiento más ajeno al suyo propósito.

Es que me refiero a la melodía que no tiene voces humanas, la que no está intervenida para que sintamos lástima para ayudar a los minusválidos. Es que es evidente que con ése factor podemos deducir miles de cosas…

Sin embargo puedo dar fé de que la memoria auditiva es más potente que nada, porque la relación de un ser querido se redujo al recuerdo de eso que escucho. Y puta que me pongo triste con ésa canción.

Al final de cuentas, ¿Será eso lo que me produce realmente?

1 veces he caído en el mismo error:

yo mismo dijo...

dame tu identidad...


(continúa en una entrada de mayo)